Pareja paso a paso

Comenzar a vivir en pareja y no morir en el intento.

¿Qué puntos se deben tener en cuenta cuando comienzas a vivir en pareja?

Cuando una relación ha alcanzado cierto grado de estabilidad y madurez, es normal que llegue el momento en el que surja una necesidad de vivir en pareja. La ilusión y el deseo por emprender un proyecto de vida común son algunas de las motivaciones que llevan a las parejas a plantearse vivir juntos. Sin embargo, no son pocas las ocasiones en las que los planes no salen como se esperaba y lo que con ilusión se pretendía construir acaba fracasando.



Mudarte con tu pareja es uno de los últimos rituales de transición hacia la adultez; decir «te amo» y emborracharse en un balcón mientras se pone el sol es lindo pero compartir el baño y las cuentas es real. Una vez que te mudas con tu pareja, le anuncian al mundo que estás sentando cabeza, o algo por el estilo, y estás entrando a una fase de la vida donde el matrimonio, los hijos y la vejez son cosas que podrían pasarte en un futuro cercano.

 

Las preguntas que te deberías de hacer antes de iniciar a vivir en pareja son las siguientes:

 

¿Para qué quieres vivir en pareja?

¿Qué te aportaría esta vivencia a ti y qué le aportaría a la relación?

¿Tendrías que dejar alguna cosa atrás? En ese caso, ¿supondría una renuncia o un sacrificio, o sería una elección?

¿Qué es lo que te motiva a dar este paso?

¿Qué situaciones o circunstancias no estarías dispuesto a tolerar de ninguna de las maneras dentro de la convivencia?

¿Qué esperas de este proyecto común y qué vas a ganar con ello?

¿Cuál es tu mayor preocupación, tu mayor miedo?

¿Qué se siente mudarse con tu pareja por primera vez?

¿Qué cambia en ti?

¿Cómo influyen en la otra persona para que cambie?

El punto de vista económico

Aunque uno de los temas cruciales es lo económico al inicar una relación en pareja compartiendo la misma casa. Cuando se inicia una vida de pareja es necesario tener una planeación financiera que permita administra los bienes para alinearlos hacia objetivos conjuntos. No existe un modelo universal para administrar el hogar, pues depende de lo que cada pareja desee y los recursos que tenga; sin embargo planear adecuadamente puede ser la diferencia entre una vida holgada o preocuparse  siempre porque el dinero no alcanza.

La planeación depende de la etapa de vida, por lo que a diferencia de lo que ocurre cuando hacemos un presupuesto para la universidad, en el caso de la vida en pareja es necesario tomar en cuenta los gastos e ingresos de ambas partes y lograr objetivos conjuntos, aseguran especialistas.

Las necesidades que siempre deben tomarse en cuenta son las relacionadas con la cobertura de comida, vestido, transporte y salud. Entonces buenos puntos a tener en cuenta son los siguientes:

 

  1. Tener un presupuesto: para iniciar la pareja debe saber de dónde viene su dinero, cuánto gasta y en qué. Al principio puede ser complicado, pero el presupuesto es una herramienta esencial para conocer dónde están parados. Es importante que haya comunicación para que éste sea realista. Los especialistas recomiendan iniciar con un presupuesto mensual, y cada año hacer uno general para detectar oportunidades de ahorro e inversión.

 

  1. Pagar las deudas primero. En el presupuesto hay que contemplar un apartado para el pago de deudas y tarjetas de crédito. Este rubro debe contener las deudas de cada miembro y los créditos que estén pagando, por ejemplo debe consignarse la compra del carro, préstamos personales y cualquier compromiso adquirido antes de la unión o iniciada ésta. Esto permitirá tener un panorama más amplio de su solvencia crediticia y acelerar el pago de las deudas más cartas.



 

  1. Hacer un fondo de contingencias. Tener un colchón para imprevistos es fundamental, ya que generalmente durante el primer año hay gastos que escapan del presupuesto. Lo recomendable es guardar una cantidad mensual para enfermedades o composturas del automóvil y la casa.

 

  1. Paso a pasito. Aunque todos desean tener el departamento o la casa de sus sueños, al iniciar se puede optar por una vivienda modesta y ahorrar para tener un patrimonio duradero. Esto es importante ya que al paso del tiempo las necesidades cambian en relación al número de hijos o incluso con cambios de residencia por el trabajo.

 

  1. La diversión no está peleada con el ahorro, así que este rubro también debe contemplarse en el presupuesto. Lo mejor es planear las vacaciones con anticipación para comparar precios y obtener mejores paquetes. Esto también aplica para las salidas semanales, lo importante es que nada escape al presupuesto. Recuerda que nunca debes comparar algo que no puedes pagar, por lo que aunque la tentación es mucha, lo mejor es adquirir cosas dentro de tus posibilidades.

 

  1. Otra parte fundamental es la protección de los seguros. Para esto hay que revisar las coberturas que cada uno haya adquirido de forma independiente y elegir la que mejor cubra sus necesidades. De nada sirve tener dos seguros, ya que se termina pagando doble por un solo producto. También hay que cancelar aquellos ligados a productos financieros como tarjetas de crédito que se dupliquen con la cobertura conjunta.

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